| Arquitectura |
Oficinas migrantes
x Fernando Diez
Localizaciones emergentes plantean cómo
amalgamar el trabajo
y la vivienda con nuevos edificios.
Un lento pero persistente movimiento va desplazando las oficinas hacia los sectores residenciales. Esto que podría ser visto como la ausencia de planificación y vigilancia para un concepto de ciudad centrado en la zonificación funcional, no es sino la natural tendencia de funciones que son complementarias, a integrarse y superponerse en un mismo territorio.
Una vocación que a principios de siglo hallaba cabida en tipos de edificios como los que dieron forma a la Avenida de Mayo. Eran edificios polifuncionales, con un basamento de negocios, dos o tres pisos de oficinas, y el resto de viviendas. Un tipo edilicio que se correspondía con un concepto de ciudad con funciones predominantes, pero no excluyentes.
En el período siguiente, por bastante tiempo la oficina tuvo una configuración arquitectónicamente neutral. Tampoco el edificio que la contenía poseía una expresividad radicalmente distinta del edificio de vivienda: la mayoría de los edificios racionalistas de oficinas del Buenos Aires de los años 50 mantienen un carácter no demasiado distinto de sus contemporáneos de viviendas.
Correlativamente, estudios jurídicos, escribanías y consultorios se adaptaban sin mayores dificultades a las plantas de los departamentos, y se sentían muy cómodos identificados con las condiciones residenciales del edificio de vivienda que los admitía. El "apto profesional" fue así la cláusula del reglamento de copropiedad que cobijaba en silencio todo un concepto arquitectónico y urbanístico: el del edificio mixto.
Estos temas no son ajenos a la distribución de los edificios de oficinas dentro de la ciudad, puesto que si se acepta que en buena medida estos usos son complementarios, entonces es necesario ofrecer soluciones arquitectónicas a su convivencia, como lo habían sido los viejos edificios mixtos.
El centro de negocios, que a principios de siglo tenía su eje en el de la propia Avenida de Mayo, se fue desplazando siempre en la misma dirección: la de los barrios más prestigiosos del norte donde se ubicaban las más importantes residencias de Buenos Aires. Estos barrios primero atrajeron el comercio y luego las oficinas. Hoy las oficinas ya se amalgamaron con otros usos en todo el Barrio Norte, y comienzan a expandirse en barrios tradicionalmente residenciales como Palermo o Belgrano.Oficinas entre casas
Estos movimientos fueron iniciados por la ocupación y el reciclaje de edificios de vivienda (los centros médicos se han constituido en puntales de esta expansión) y luego por la construcción de edificios de porte medio y pequeño.
Esta segunda modalidad comienza por la construcción de edificios con doble propósito, como lo son los "estudios" de Cabello 3767, ubicados en Palermo, que también pueden ocuparse como departamentos. El diseño de la fachada, la muestra cortés con el entorno residencial, pero a la vez declamativa de sus usos en la utilización del ya universalizado significado del curtain-wall vidriado.
Ubicado en una zona de frontera para las oficinas, el Córdoba Office Center convive con edificios mayoritariamente residenciales. Ostenta su condición de edificio de oficinas en la ausencia de balcones y en el uso del aluminio y el vidrio, pero a la vez muestra una vocación por intergrase al paisaje de la Cañada con el uso del ladrillo a la vista en los muros macizos.
El edificio de Lacroze 1820 enfrenta esta dualidad (edificio de oficinas-entorno residencial) con un lenguaje sintético y el predominio del vidrio y el metal.
En el edificio del Boulevard Charcas, en cambio, se elige una expresión inequívoca que distingue al edificio del lenguaje del entorno, y de nuevo es el curtain-wall el medio para decir "oficinas". Más bien en este caso se alude al consultorio, porque el edificio contiene un programa absolutamente original: se trata de consultorios médicos, psiquiátricos, odontológicos y de diverso tipo, destinados al alquiler temporario (por ejemplo dos tardes por semana), atendidos por una serie de servicios comunes concentrados en las plantas bajas y el último piso, a los que están vinculados electrónicamente todos los consultorios, que cuentan con aire acondicionado y avanzada tecnología. En razón de la misma especialidad de cada planta, el edificio está concebido como una estructura flexible, tanto por su planta como por sus instalaciones, que permiten adoptar diversas distribuciones para cada piso.Completamiento urbano y arquitectura
La proliferación de edificios fuertemente articulados sobre su propia geometría tiende a desdibujar el perfil de la Cañada, (nombre que recibe el río canalizado en piedra flanqueado por dos calzadas adornadas con soberbias tipas). Cuando el edificio excepcional se convierte en regla, hasta el mejor edificio queda banalizado por un entorno sin estructura. Apartándose de esta tentación, el Córdoba Office Center acepta la linealidad de la Cañada, dando continuidad al proyecto urbano que plantean los edificios de los años 50 y 60 con los que comparte la cuadra. Sin renunciar a una identidad propia e idiosincrática, el edificio recompone la unidad de la manzana a que pertenece, algo que lamentablemente perdieron muchas de las manzanas que conforman esta excepcional calle urbana.
El edificio de Lacroze en realidad forma parte de un proyecto desarrollado en dos etapas que permitió un proyecto muy interesante. Como el lote de la esquina desarrollado primero reciclando un edificio de dos plantas destinado a locales comerciales no había agotado su superficie construible, creaba la oportunidad de explotar el baldío vecino sacando provecho comercial de la situación si se englobaban ambos proyectos en un único edificio.
El resultado es una situación poco común en la ciudad, pero especialmente sugestiva desde el punto de vista urbano, porque a la vez que preserva la escala de dos o tres plantas que preexistía en la esquina, provee un final a la línea de edificios más altos que se alinean sobre Lacroze, produciendo una fachada en lo que hubiera sido la inevitable medianera ciega. Este es un gesto indudablemente urbano, pero también resulta en un notable beneficio para la organización interior del edificio al permitirle tres fachadas aventanadas con vistas francas y abiertas a una orientación privilegiada.
La noción de completamiento urbano era tan ajena a las normas edificatorias que se fueron acumulando desde los años 50 para Buenos Aires, que un edificio como el de Cabello hubiera sido empujado por las normas hacia la peor situación respecto del edificio vecino y el espacio urbano existente. Aún luego de las mejoras reglamentarias producidas desde 1983, este edificio debe sus méritos contextuales casi exclusivamente a sus arquitectos y las gestiones por ellos realizadas ante el Municipio. El espejamiento del patio lateral de "La Colorada" (como es conocida en la ciudad) es un gesto provechoso para ambos edificios, por cuanto el viejo elude la condición de encierro que le hubiera producido una medianera, como se evidencia en la situación claustrofóbica del patio simétrico sobre la otra calle; y el nuevo se beneficia de las vistas a este exterior cualificado por la particular textura del viejo edificio y aprovecha para ubicar su acceso al final de este magnífico patio espacialmente unificado. Pero también enseña cómo obtener las mejores condiciones arquitectónicas (amplia el contacto de las habitaciones interiores con el espacio urbano de la calle gracias a un frente multiplicado por dos) a la vez que se aceptan las condiciones urbanas del sitio como imperativo. Enseña que el proyecto colectivo (el urbano) tiene naturalmente preeminencia sobre el proyecto arquitectónico. Y nos recuerda que el valor del sitio es siempre mayor que el del edificio, que la primera condición por la que se elije una oficina es la calidad urbana de su localización.Fichas técnicas
Córdoba Office Center
Autores: Miguel Angel Roca, Patricia Glaiel, arqs.
Año: 1994
Edificio F. Lacroze 1820
Autores: Bilik-Díaz-Fuentes, arqs. / Szewc-Fryd, arqs.
Cálculo Estructural: Eduardo Diner, ing.
Ubicación: Federico Lacroze 3393, Buenos Aires.
Superficie total: 1.700 m2
Año: 1994Edificio Cabello 3767
Autores: Busnelli-Davicino-Fridman-Szawc, arq.
Colaborador: Roberto Amette, arq.
Ubicación: Cabello 3767, Buenos aires.
Año: 1995Edificio Boulevard Charcas 3393.
Autores: Osvaldo Regatky, arq.
Colaboradores: H. Musso, M. Tassano, arqs.
Equipamiento: Natan / Bernardo Tauber, arq.
Ubicación: Charcas 3393, Buenos aires.
Superficie total: 2.000 m2
Año: 1995