Textos

Otra mirada sobre Rosario
x Isabel Martínez de San Vicente

LA SUTIL BELLEZA DE LA CIUDAD ALUVIONAL.
Quince años de arquitectura pública en Rosario

Ciudad aluvional, ciudad caníbal.... la cultura rosarina en su conjunto ha sabido dar sobradas muestras muestras del potencial creativo que puede encerrar la aceptación, -a veces dolorida, a veces triunfante-, de la propia condición de "hibridez". Múltiples manifestaciones de esa capacidad de asimilar lo "foráneo" despojándose de toda actitud imitativa, desde la propia condición de mezcla aun sin terminar de amalgamar, han sido y son las características mas salientes de la cultura local. No es ajena a esta simbiótica capacidad la actividad misma de construcción de la ciudad, rasgo distintivo que si bien la caracterizó desde las primeras décadas del siglo, renace con singular vivacidad a partir de la reinstalación de la democracia.

Hablar de la arquitectura urbana pública contemporánea en Rosario requiere, por ello, no sólo un comentario de sus resultados. Se hace insoslayable remitirse a un sólido "background" de reflexiones sobre la ciudad que han ido sentando las bases interpretativas del propio fenómeno urbano identificando las diferencias y las similitudes con otras ciudades del país, y han permitido construir las bases teóricas y metodológicas para las intervenciones presentes.

Interesa puntualizar, entonces, algunas cuestiones que le agregan valor y originalidad a las actuaciones de arquitectura pública en Rosario, mas allá de los valores individuales de cada obra.

En primer lugar, la coherencia entre el perfil que adquiere la enseñanza en la Facultad de Arquitectura a partir de un cierto momento, el debate académico respecto del rol de la arquitectura en la ciudad, y las actuaciones públicas encaradas por muchos de los protagonistas de ese debate.

Con ese particular perfil que la hace capaz de generar productos originales desde una perspectiva abierta a influencias externas, la ola de la "construcción de la ciudad en la ciudad", que de la mano de Aldo Rossi se introduce en el país a finales de la década de los setenta, no produjo en Rosario intervenciones fragmentarias "a la manera de", como en otras ciudades del país. Alentada por la experiencia de algunos que habíamos abrevado directamente de "las fuentes", se constituyó mas bien en el disparador de una serie de reflexiones téoricas y de verificaciones prácticas que con cierta autonomía respecto de la evolución del pensamiento en la esfera nacional, se dedicó a tratar de encontrar nuevas lógicas de interpretación de las ciudades "de formación reciente" en la región, y de desarrollar nuevas formas de establecer relaciones entre el proyecto urbano y la ciudad misma.

Investigaciones urbanas y proyectuales innovadoras, confrontaciones internas y externas, presentaciones a concursos de estudiantes, dejaron sus huellas en los docentes y estudiantes, y siguen alentando hoy la producción de la Facultad.

Hija de este debate, y por una situación "fortuita pero afortunada", tal como afirmara recientemente uno de los protagonistas de la transformación de la ciudad a la que aludimos, la actuación urbanística municipal reviste una singular continuidad en estos últimos ya casi quince años. Una equilibrada ecuación entre las operaciones infraestructurales, las operaciones estructurales y el proyecto urbano caracterizan esta actuación, aun a pesar de los antagonismos y divisiones políticas a los que el gobierno de la ciudad no ha sido ajeno.

Es por ello que, mientras en otras ciudades del país las últimas décadas se distinguen por un marcado y creciente descreímiento en el valor del plan como instrumento de transformación de la ciudad, en Rosario, sin embargo, se comprende que el Plan debe ser capaz de renunciar a sus aspiraciones de "modelizar" un orden global pero nunca a su condición de receptor de las demandas colectivas. La actuación en la ciudad construída caracteriza no sólo las intervenciones y proyectos, sino también el pensamiento acerca de la ciudad, estableciendo nuevas relaciones con el proyecto de arquitectura.

Se plantea, en esta perspectiva, una concepción innovadora del concepto de Plan. Este deja de ser únicamente el fatídico "corset" de las intervenciones privadas, fatigosamente descripto en los interminables artículos del código urbano, para incorporar la figura del Plan Director, instrumento ordenador de las intervenciones públicas en la escala urbana. Los primeros lineamientos se formulan a partir de 1985, con la formación de la oficina del Plan Director, la cual da a luz su primer documento orgánico en 1991, y continúa hasta hoy actualizando y reformulando las bases de la intervención pública en la ciudad.

Sin renunciar al Plan, y a su valor para definir el marco reequilibrante de la acción pública, se reivindica el procedimiento de "proceder por proyectos y no por normativas", en el convencimiento de que son los valores de cada lugar y la recreación que de las demandas específicas de cada área se haga, las que permitirán que cada intervención se constituya en un aporte a la construcción de la ciudad de hoy que incorpore los valores de la ciudad heredada.

La continuidad de las distintas conducciones del área, junto con un fuerte compromiso urbanístico-proyectual de los responsables, fue permitiendo que la ciudad encarara y ejecutara una ambiciosa transformación de su espacio público, aun a pesar de sus extremas restricciones presupuestarias y de la severa crisis económica en que se encontraba sumergida y de la que hoy parece estar recuperándose lentamente.

Estos son algunos rasgos en los que se centra, a mi entender, el interés de las actuaciones de las administraciones municipales a partir del inicio del período democrático:

Tal como se afirma en el prólogo del libro Rosario Arquitectura Pública, introducir a una recopilación de Proyectos y de Obras producidos por la Administración Municipal, propone sin duda, un posicionamiento respecto al centro de buena parte del debate urbanístico local, referido tanto a los posibles modelos de la gestión pública, como a la oportunidad y a la capacidad del proyecto de arquitectura de significar valores urbanos.

Las políticas de construcción de una alternativa de centralidad participativa y extendida; de equilibrio de las prestaciones entre el centro y la periferia; de reestructuración de la accesibilidad urbano-territorial, de contención de la expansión difusa y de consolidación interior; explicitan y demandan una doble condición utilitaria de las transformaciones urbanas.

De este modo, el trabajo de proyecto tiende a producir una nueva conciencia de valor de la historia del contexto construído como material de proyecto en todas sus escalas..."el proyecto de arquitectura en todos los casos constituye una opción estratégica de intervención sobre un preciso estado histórico-estructural de las componentes y procesos de la ciudad, y dará evidencia concreta de una nueva racionalidad arquitectónica de sus componentes funcionales, edilicias y espaciales demostrativa, más allá del espectro de las especifidades temáticas y/o dimensionales, de su funcionalidad colectiva y de la confrontación a veces cruda, y siempre sensible, con las propias circunstancias del proyecto.

¿Sobre que lógicas de construcción se apoya el proyecto de esta ciudad que recién adquiere la condición de tal a mediados del siglo pasado, mas precisamente en 1852?

La particular naturaleza de su "urbanidad", potente y auténtica en su propia debilidad, nos ha permitido precisar, siempre de manera ambigua o provisoria, cuáles son las componentes y las lógicas a través de las cuáles la ciudad se transforma, e identificar, por lo tanto, los temas del proyecto urbano: la significación colectiva de su extenso frente costero, portuario y recreativo, sobre el Paraná; su condición de nudo de rutas viales y ferroviarias regionales; el potencial urbano que se deriva de la obsolescencia y consecuente liberación de instalaciones ferroviarias y portuarias, por una parte. Varias décadas de administraciones municipales poco sensibles a las demandas ciudadanas; una crónica deficiencia de infraestructuras y equipamientos urbanos; una dilatada crisis de su rol productivo con el consiguiente decrecimiento de los recursos, tanto privados como públicos; un territorio municipal muy extenso con ocupación dispersa y discontinua; una dinámica de construcción y sustitución de la edificación muy lenta, caracterizada por la heterogeneidad tipológica y el bajo nivel de inversión, por otra.

¿Que estamos hoy pensando sobre la ciudad? Resulta algo alarmante constatar que los carriles por los que transcurre hoy el debate están teñidos de blanco o de negro: la negación crítica de toda forma de accionar transformador, o la aceptación acrítica de los mecanismos salvajes del mercado -ocultos tras el disfraz de la modernización tecnológica-, como determinantes y posibilitantes de las únicas formas exitosas del accionar de la arquitectura. Creo sin embargo que en Rosario, si bien se ha tomado conciencia de la imposibilidad de actuar con la apasionada certeza de las décadas pasadas, no se ha renunciado a sus contenidos mas esenciales. A la convicción de que, aun considerando cautelosamente que ya no puede hoy aprenderse de la historia, la arquitectura no ha perdido o no debe perder el doble sentido que siempre ha tenido su propio desarrollo: el de dar forma material a solicitaciones externas -colectivas, en el caso de la arquitectura pública-, y el de "proyectar" la forma de una sociedad futura. Y tal vez esta segunda es la que nos plantea hoy las preguntas mas difíciles de responder, la que nos coloca en una situación de incertidumbre, de la cual la disciplina no es ajena.

En esta década y media -período breve en la vida de una ciudad-, la ciudad recupera casi en su totalidad su extenso frente costero para usos públicos; produce sustanciosas operaciones de mejoramiento en la continuidad de sus accesos y de su recorrido ribereño, negándose a enajenaciones de su espacio público que fueron tan comunes en otras ciudades del país; avanza sobre el equipamiento urbano en zonas deprimidas; reinventa una gran cantidad de pequeños lugares urbanos; encara activamente una política de recuperación del patrimonio arquitectónico y urbano; intenta afrontar las crónicas deficiencias infraestructurales y afronta políticas de vivienda desde la propia esfera municipal.

La selección de los temas afrontados adquiere valor paradigmático, en la medida en que son expresión no sólo de valores propios, sino de una lógica de relaciones que mantienen con la ciudad por una parte y con la "cultura de la ciudad" por otra, y constituyen zonas que desempeñan un rol particular en la lógica de organización de la ciudad. Los proyectos seleccionados son sólo algunos, entre la gran cantidad de ejemplos de interés. Ponen de manifiesto modos proyectuales notablemente diversos, pero todos ellos capaces de verificar las cuestiones que se señalaban al comienzo, como referencia general, como línea de tendencia, como elección cultural. Desde una precisa colocación en las decisiones estructurales del Plan, son arquitecturas de hoy que parecen haber estado siempre, resueltas con recursos cuidadosos, que establecen un diálogo ágil y a la vez respetuoso con las arquitecturas de la ciudad heredada, con las formas del paisaje local, con la topografía, con la forestación autóctona.

La recuperación de la Costa.


Parque España Sur

Paseo del Caminante

La prolongación de la Avenida de la Costa, el parque España Sur, el Parque España Norte, el completamiento del Conjunto Cívico-Monumental del Parque a La Bandera, el Paseo del Caminante, son parte de una estrategia de conjunto, a la que se agregan la remodelación de la Avenida Belgrano, la Costanera Norte, la Rambla Cataluña y el Balneario la Florida, entre otras operaciones.

La Costa constituye un tramo clave en la conformación de la ciudad, configurando aun hoy, junto con los Bulevares de Ronda, los rasgos mas emblemáticos de la forma de la ciudad. A partir de las acciones prioritarias llevadas a cabo en este período, tiende potencialmente a conformar un continuo entre el límite del municipio al norte y el inicio de la zona portuaria al Sur.

La primera avanzada en su caracterización arquitectónica la constituye el Parque de España, proyecto del estudio Martorell, Bohigas, Mackay. La obra está emplazada a orillas del Río Paraná, y el edificio, un cuerpo lineal de 175 m de largo, contiene un centro de enseñanza secundaria, una biblioteca especcializada, una sala teatral múltiple, un gran anfiteatro y los túneles, dónde se efectúan exposiciones en cinco salas climatizadas. Incluye otro auditorio para 133 personas, y un patio para actividades culturales al aire libre.

El conjunto del parque se organiza transversalmente según tres ejes longitudinales: los muelles actuales como ámbito de contacto con el río; el paseo de palmeras en la costa alta, que constituye un mirador y un centro de vida colectiva, una franja ajardinada que separa el conjunto de la vía circulatoria. Longitudinalmente se organiza según tres sectores: el sector este en el que se concentran actividades culturales y se desarrollan significaciones conmemorativas; el sector central destinado fundamentalmente a ferias y exposicones temporarias; el secotro oeste en el que predominann fundamentalmente las funciones de ocio y diversión. En el sector este predominan tres elementos específicos: el edificio del centro de cultura Hispánica al nivel del muelle y cuya cubierta se integra al parque formalizada el paseo de las palmeras; el sendero itinerario monumental que permite utilizar los jardines; el puente mirador.....el jardín y el paseo de las palmeras son la huella de la estructura original geográfica y humana de este ámbito americano.... en el sector central se reutilizan todos los viejos edificios del ferrocarril cuya integridad formal y estado de conservación lo permite.

El propio municipio encara luego su prolongación hacia el Sur, sobre la barranca baja y sobre las huellas de los antiguos muelles y de los galpones del Puerto Nacional construído en la primera década del siglo por la empresa francesa Hersent et Fils. El proyecto nos enseña a descubrir el valor de las prexistencias, al utilizar como gran espacio de eventos las plataformas elevadas de los desaparecidos galpones, introduce una fuente lineal de agua del propio río y reutiliza los galpones para el Centro de Expresiones Contemporáneas. Constituye a la vez un gesto decisivo en el avance de la costa pública hacia el Sur, y en la definición de las perspectivas de la ciudad baja sobre el río.

El completamiento del Conjunto Cívico-Monumental del Parque a la Bandera, o Pasaje Juramento, constituye tal vez uno de los mas delicados desafíos de esta gimnasia de equilibrio entre arqutectura y ciudad: dar continuidad urbana a la relación entre el Palacio Municipal, la Catedral y el Monumento a la Bandera. El proyecto, primer premio en un concurso nacional de anteproyectos, logra sabiamente huir de la grandilocuencia de sus referentes inmediatos, resolviendo con sutileza y sensibilidad los vacíos entre los edificios. Un espejo de agua, un puente, un hábil manejo de los materiales, son los recursos que amalgaman la heterogénea materialidad de la ciudad histórica y de su propia arquitectura. Genera, a la vez, un interesante recorrido para la contemplación de las estatuas de Lola Mora -cuya reubicación era requerimiento del concursos-.

En el extremo norte, final de la zona de balnearios, el Paseo del Caminante es la obra mas reciente. El proyecto propone la conquista de la zona alta de la barranca en los sectores que son municipales, y una rambla peatonal en la zona baja que ofrecerá el contacto directo con el río y el descubrimiento de una nueva visión de la ciudad.

Las nuevas formas de la centralidad.


Parque del Mercado

Plaza Sarmiento

Las formas alternativas de la centralidad son asumidas por el Plan como áreas de oportunidad donde llevar adelante programas urbanos de modernización acordes con los objetivos globales y económicos del conjunto y con una amplia incidencia positiva sobre la estructura física y funcional de la ciudad. Constituyen ocasiones para la localización de actividades que ya no tienen cabida en el área central tradicional y el microcentro, y para otros emprendimientos innovadores, que desde una concepción espacial diferente, posibiliten evolucionar hacia una imagen de ciudad renovada en una perspectiva de reequilibrio.

Dentro de ellas la mas importante la constituye el parque Scalabrini Ortiz, operación sobre el área ferroviaria de los antiguos talleres y playas de maniobras, recientemente adjudicado por concurso a un grupo privado. Se constituye en un lugar excepcional para una actuación contemporánea de renovación urbana., en la que sin embargo, se mantienen los mismo criterios enunciados de diálogo entre prexistencias -la conservación y reutilización de los edificios ferroviarios-, y nuevas arquitecturas -la imagen contemporánea del sector residencial-.Consiste en una superficie de 70,8 Ha destinadas a parque público, nuevos trazados y equipamientos complementarios, y una superficie de 60,7 Ha -el Parque Habitacional-, dónde se construirá una extensa área comercial y de viviendas. El sector mencionado, y las áreas del tejido en contacto con el mismo, se consolidan como piezas transformadoras de una ciudad que necesita al mismo tiempo un cambio funcional y una nueva imagen urbana. En definitiva, un escenario que pocas ciudades poseen, una pieza urbana de la ciudad relevante por su rol histórico, y por el valor estratégico de este suelo central que por la unitariedad de su dominio facilita su máximo aprovechamiento.

El equipamiento colectivo.

Entre la serie de operaciones destinadas a la ampliación del equipamiento colectivo, el Parque del Mercado y la Plaza Sarmiento son también expresión de una política de mayor aliento que incluye obras mas recientes, como otros centros polideportivos y los nuevos Centros de Distrito, aun en vías de ejecución.

En la periferia sur, la operación urbano-arquitectónica del Parque del Mercado constituye una pieza clave para la recualificación de una extensa área de vivienda pública proyectada en forma desarticulada y fragmentaria en las décadas del 60 y del 70. Reutiliza las estructuras del antiguo Mercado Municipal de Hacienda, con su sucesión de naves lineales de estructura metálica con doble nivel de acometida, -en el inferior la haicenda, en el nivel superior los consignatarios, los operadores, los peones.

El proyecto mantiene y refuncionaliza las naves existentes, adaptándolas a los nuevos usos. Bajo las estructuras existentes se construyen gimnasios cubiertos, salas de reuniones, sanitarios y vestuarios, bar y confitería, canchas de bochas y un sector de mesas y bancos, apoyo de la línea de parrillas que se construye enfrentada al mismo. Una importante pileta con solarium y una zona de gradas para presenciar competencias deportivas, completan el conjunto. Los antiguos pisos de corrales, grandes plataformas de hormigón, se transforman en canchas deportivas. Un nuevo lenguaje identifica la operación al ingresar desde la ciudad, y carga de sentido colectivo los nuevos servicios que a él se incorporan.

En el centro viejo, la Plaza Sarmiento había ido perdiendo su significación original -la Plaza del Colegio Normal y el primer punto de llegada de los ciudadanos de extramuros al centro, para sumirse en un llamativo deterioro formal y funcional. La operación de proyecto implicó recuperarla desde su propia condición de Plaza, adaptándola a nuevos usos colectivos con un nuevo lenguaje, Se "redibuja" el trazado tradicional con centro en la antigua fuente, la cual es restaurada y puesta nuevamente en funcionamiento, pero se ensanchana llamativamente los recorridos perimetrales, los cuáles dejan de ser "veredas" para convertirse en dos plazas secas arboladas y equipadas. Sobre el frente norte, dos grandes estructuras metálicas paralelas resuelven el intercambio entre el transporte urbano y el interurbano, mientras que sobre el frente sur se concentran los estacionamientos.

En la reinvención de pequeños lugares urbanos, la plaza Santa Cruz y la plaza Lucio Fontana, se unen a un sinnúmero de operaciones de pequeña escala destinadas a llevar urbanidad a diversos sectores de la ciudad.

En la Plaza Santa Cruz, un trozo de la bellísima barranca había permanecido inexplicablemente intacto entre tanta urbanidad. Como esculturas autónomas, las rampas sutiles, las escaleras mínimas y los materiales rústicos del proyecto parecen apoyarse sobre el terreno sin tocarlo, resolviendo diferencias de altura entre las tres calles, y permitiendo de este modo su eficaz utilización. Seis torres de iluminación blancas completan la intervención.

La Plaza Lucio Fontana, antítesis de la anterior, era un espacio residual entre excesos de una urbanidad agresiva: una vía ferroviaria, dos calles de alta velocidad, la prolongación necesaria de otra calle. Los recursos utilizados, simples y mínimos, permiten crear un ámbito de singular serenidad: un banco continuo, unas líneas de luces y palmeras que contienen el lugar de juegos, una hilera de aromos y el cerco olímpico; una vereda; dos grandes escalinatas a modo de gradas. Los extremos mas distantes del predio se recorren a través de las rampas que vinculan tres planos diferentes: la plataforma, el césped y el nuevo piso.

Las acciones sobre el patrimonio.

Por último, al hablar de la recuperación del patrimonio en una visión contemporánea, se presentan sólo dos ejemplos de lo que ha constituído una sólida tarea de afianzamiento y toma de conciencia colectiva de los valores del patrimonio local: el de la readecuación de la antigua Casa de los Jardineros para el Museo de la Ciudad en el Parque Independencia, y el de la rehabilitación de la Villa Hortensia, antigua residencia particular, como Centro Municipal del Distrito Norte de la ciudad.

La Antigua Casa de los Jardineros fue proyectada, como parte del proyecto del Parque Independencia hacia 1902, luego pasó a ser la dirección de Parques y Paseos, hasta 1991, cuando se decidió su cambio de uso, dedicándola a sede del Museo de la Ciudad. La intervención propuesta es decidida a la vez que sutil, y apunta a valorizar, mas allá de la edificación prexistente, y de la metamorfosis como expresión de "lo nuevo", el destino colectivo y cultural de la arquitectura del parque de ayer, de hoy y de siempre. Se trató por ello de acentuar la significación que comporta su inserción en el Parque, por medio de acciones de conservación de la materialidad exterior y de la restitución de la imagen en concordancia con el proyecto original. La propuesta se "libera" en el interior , permitiendo la recomposición de su valor tipológico "elemental. Se eliminan los cielorrasos que ocultaban la estructura de madera, y los muros no portantes que compartimentaban las naves. Se crea un segundo nivel mediante entrepisos colgados a las cabriadas originales, sin tocar nunca los muros perimetrales.

Con un criterio equivalente, pero mas trascendente por su dimensión y valor patrimonial, la Villa Hortensia, construída a fines del siglo XIX por el arquitecto Boyd Walker, fue adquirida en 1996 a sus propieatrios para transformarla en el Primer Centro Municipal de Distrito. Dada la significación y el valor patrimonial del edificio, declarado Monumento Histórico por la Comisión Nacional de Monumentos, se trabajó un criterio mas cercano a la restauración. El proyecto enfatizó la recuperación de los elementos originales, utilizando para ello tanto las técnicas como los expertos mas especializados en la temática. Las intervenciones necesarias para su adecuación a los nuevos usos, se hicieron con el mismo respeto por la estructura original, dando como resultado una magnífica operación de salvaguardia y de apertura de la villa al uso comunitario. ...el proyecto se destaca por su rigor profesional, por el cuidado extremo en la selección de materiales y personas, y el respeto por las características originales de cada uno de los ambientes de la mansión Rouillon. En definitiva, todo habla de la sensibilidad (...) frente al patrimonio intangible.."

Notas sobre los autores:
La Secretaría de Planeamiento fue ocupada, sucesivamente, desde 1983 por los arquitectos Juan Carlos Viotti, María Delia R. de Ansaldi, Manuel Fernández de Luco y Rubén Palumbo. La Dirección General del Plan Director fue ocupada, sucesivamente, por Manuel Fernández de Luco, y Ricardo Kingsland. El arq. Palumbo es el actual Secretario, y el arq. Kingsland el actual Director, ambos desde inicios de 1996. Los proyectos presentados han sido realizados por equipos de la Secretaría o por adjudicación mediante Concursos Nacionales.

PARQUE ESPAÑA Y CENTRO CULTURAL
Proyecto: Josep Martorell, Oriol Bohigas y David Mackay, 1991
Proyecto Ejecutivo escuela centro cultural. Arq. Horacio Quiroga y asociados.
Proyecto ejecutivo parque: Aníbal Moliné y Lurá, Alberto Santanera, Armando Torio, Raúl Utges, Daniel Vidal, y colaboradores, 1993. Ajuste de proyecto: Secretaría de Planeamiento M.R. , Alberto Santanera y Raúl Utges.

PARQUE ESPAÑA SUR
Proyecto: Secretaría de Planeamiento, Dirección General del Plan Director.
Equipo de proyecto: Antenor Biga, Raúl Utgés, Mariela Szpac y colaboradores. Año 1994.

CONCURSO COMPLETAMIENTO MONUMENTO Y PARQUE A LA BANDERA
Primer Premio Concurso Nacional de Anteproyectos.
Proyectistas: arquitectos Alejandro Beltramone, Marcelo Ponzellini, Mariano Costa.
Colaboradores: E.Bechis, S. Bechis, matías bonelli, J.M.Gastaldo, R. Radeff, P. Quagliatto, G. Tumosa, D. Valiente, M.Valenzuela, S. Verduna. Año 1995.
Primera etapa: 1997-98. En construcción segunda etapa.

PARQUE DEL MERCADO
Proyecto: Secretaría de Planeamiento, Dirección General del Plan Director
Equipo de proyecto: Antenor Biga, Alicia Noya, Daniel Massa, Horacio Vianna. Año 1990.

PASEO DEL CAMINANTE
Proyecto: Secretaría de Planeamiento, Dirección General del Plan Director.
Equipo de proyecto: Departamento de proyectos urbano-arquitectónicos. Año 1998.

PARQUE HABITACIONAL SCALABRINI ORTIZ
Oferentes: APSASA/COTO-CICSA/SAMAP
Proyecto y dirección: Pfeifer & Zurdo, arquitectos. Marchetti-Fernández de Luco-Sylvestre Begnis-Marchetti y asoc., arquitectos. Rozenwasser-Silberfaden- M.Nava, arquitectos. 1998.

PLAZA SARMIENTO
Proyecto: Secretaría de Planeamiento, Dirección General del Plan Director.
Equipo de proyecto: Gerado Caballero, Ariel Giménez, Alicia Noya, Horacio Vianna, arquitectos. 1990

PLAZA SANTA CRUZ
Proyecto: Secretaría de Planeamiento, Dirección General del Plan Director.
Equipo de proyecto: Gerardo Caballero, Ariel Giménez, arquitectos. Colaboradora: Mariel Suárez, arquitecta.

PLAZA LUCIO FONTANA
Proyecto: Secretaría de Planeamiento, Dirección General del Plan Director.
Equipo de proyecto: Antenor Biga, Alicia Noya, Horacio Vianna,a rquitectos. 1992-93

MUSEO DE LA CIUDAD
Proyecto: Facultad de Arquitectura UNR.
Equipo de proyecto: Elina Heredia, Isabel Martínez de San Vicente, Horacio Torrent, Marcela Rucq, Daniel Viu, arquitectos. Colaborador: Juan Munuce, arquitecto. 1992.

CENTRO DEL DISTRITO NORTE. VILLA HORTENSIA