Apuntes de la Bienal

VII Bienal de Arquitectura de Buenos Aires
x Alfonso Corona Martínez

Un distinguido grupo de personalidades forma en el escenario del Coliseo. En el medio de la primera fila se destaca Zaha Hadid, vestida esplendorosamente; a izquierda y derecha, más atrás y en sucesión, innumerables celebridades de diferente magnitud, en su mayoría vestidos con los trajes negros que como sabemos parecen ser reglamentarios. Ha terminado otra Bienal. Se entregan premios variados.

En el apogeo de esta ceremonia Hadid entrega un premio especial a Frei Otto. Alguien preguntó antes si ese era verdaderamente el Frei Otto de sus estudios juveniles ya lejanos, o algún hijo homónimo.

Frei Otto es un totem de la cultura de las estructuras, que han regresado en la VII Bienal.

Ha corrido mucha agua desde las primeras ingenuidades decon de Eisenman, que decía con "disarming sincerity" que como todo puede construirse, mucho no interesa expresar tectonicidad.(1992) Ahora han regresado las grandes luces y los materiales sorprendentes. Sin Foster ni Rogers, sin Grimshaw y hasta sin Norten, en esta Bienal varios personajes nos han explicado sus estructuras como poseedoras de un valor casi sobrenatural. No me refiero a las inexplicables burbujas de Ito y de Hasegawa, sino a las prolijidades infinitas de Paul Andreu en esa Sagrada Familia de su vida que es el Aeropuesto de París, incluso variaciones de lo constructivo en todas las escalas al menos en la mitad de los expositores. A lo largo de la Bienal recogemos muchos más detalles de realización que otras veces, desde el cuidado lenguaje de ladrillos de Laureano Forero hasta las superproducciones tecnológicas de otros.

Esto marca una divisoria de aguas, entre los personajes que insisten en la construcción como sustento de la forma arquitectónica, y los que nos ofrecen formas y más formas.( no a nosotros precisamente, aunque como espectadores seamos los receptores de esto). Casi siempre los destinatarios son los habitantes de países recientemente incorporados a l circuito de los Grandes Occidentales y que de algún modo son inseguros; necesitan el sello de la modernidad, de la última disponible, para certificar su incorporación al Mundo Globalizado. Por eso no es tan caprichosa la pregunta, oída de un asistente a una mesa, en el sentido de que el "high-tech" podría ser una nueva forma del Imperialismo Anglosajón. Un tanto restrictiva su interpretación, hizo que Andreu le respondiera que la técnica no tenía patria (más o menos) y que si su arquitectura estaba hecha en Francia, ya era arquitectura francesa. La pregunta no convenció, pero la respuesta tampoco. El asistente intuía que las exhibiciones de gimnasia estructural y detalle alucinante de material estaban destinadas a fijar con claridad una superioridad innegable, y por lo tanto un merecimiento indiscutido de las obras grandes para esos arquitectos que traerían el Progreso a lejanas tierras. Frente a estas tácticas no declaradas, casi cualquier intento de los que se llamaban hasta hace poco "regionalistas" parece heroico.

Se hace a la vez comprensible la premiación de Hans Hollein en esta Bienal. Dificílmente ubicable, este veterano vanguardista de los Sesenta ha creado a lo largo de decadas una obra variada, discutida, admirada pero no copiada; sin la proyeccoión "globalizada" de otro más atrevidos o menos cuidadosos, sugiere la personalidad artística de un Alvar Aalto de fin de siglo.

JOVENES MAESTROS. es verdad que Louis Kahn o alguien así dijo que la arquitectura no era una profesión para ninños precoces. Los maestros jóvenes no lo eran tanato. El mismo Wolf Prix que estaba programado para esta mesa miró bien a quienes estaban (los dos Krier y Chemetov, por ejemplo) y en lugar de integrarse se retiró disimuladamente: los maestros no le habrán parecido suficientemente jóvenes. También había mayrocitos entre los estudiantes que debían dialogar con los jóvenes; no hay edad para aprender.

POST FARAONICAS

Me parece muy bien que los arquitectos hayan recuperado el interés por la construcción;no tanto que algunos grandes estudios nos presenten sus inmensas obras de manera sumarísima, con "renderings" y explícita mención de sus metros cuadrados ( a veces cientos de miles) en sucesión desmesurada, con explícita mención de las ciudades en que se están levantando ( casi siempre predomina la China, nuevo campo de caza de los Maestros Occidentales.) Ni siquiera Michael Graves está exento de esta nueva oleada invasora; por el contrario, es uno de los más entusiastas neocolonialistas de esta así llamada globalización. Al menos Graves hace ciertos intentos por captar el "genius loci" de los lugares en que se levantarán sus hoteles, conjuntos oficinescos y otras grandiosidades, puntualmente simétricos pero en variaciones de sus lenguajes recientes que traslucen un contacto estético con la tradición local, sea en Egipto, o más al oriente. (Según Graciela Stok, esta exhibición podría llamarse "Aprendiendo de Alejandro Magno") Y es verdad: a una cierta austeridad que con nostalgia evocaba la Roma de sus estudios de posgrado ha sucedido un Graves "helenístico", de grandes conjuntos alegremente policromados.

La policromía también ha regresado en esta imitación generalizada de la época de Victoria, Emperatriz de Casi Todo el Mundo. La de Graves es esa que le conocemos, tan relacionable con los pasteles que coloreaban y colorean sus bocetos de fachada; la de Arquitectonica es irracional y desmesurada, reflejando una espléndida frase del "junior partner" que nos instruyó desde el podio:" Nuestro acercamiento a la arquitectura es pictórico". A confesión de parte, relevo de prueba. Pero también nos informó que para Arquitectónica los edificios no se " quedan sentados quietos" ( do not just sit) sino que se chocan y entrecruzan ( sin una explicación por la necesidad, claro está) Retengo de ese animado carrusel generado en Miami las imágenes de una embajada americana en Lima, con el bloque de aspecto temible de un edificio superseguro ( no vaya a pasar de nuevo eso que pasó en la embajada japonesa) cuya superficie recuerda (deliberadamente) esas mantas o ponchos con que se abrigan en el altiplano. Ante semejante crueldad, propia del inocente colonialismo de las embajadas de la segunda posguerra, en que se ofrecía a los países árabes una caricatura de sus tradiciones arquitectónicas en las sedes diplomáticas Americanas, los experimentos egipcios o taiwaneses de Graves parecen altamente respetuosos. No exceden la tensión propia del arquitecto de éxito que debe hacer en cualquier parte" la suya" porque eso es lo que le compran. Hay que pensar eso para evaluar adecuadamente las fantásticas Petronás de Pelli. ¿Usted qué haría ?

EN LAS ANTIPODAS

Stanley Tigerman sorprendio a todo el mundo mostrando- mejor decir explicando, porque los planos eran invisibles- que dirigia un posgrado de un año en Chicago, donde se hacía efectivamente edificaciones para los menos favorecidos (desocupados, sidosos, ancianos, niños violados, etc.) Creo que incomodó porque su acción directa era muy diferente de nuestro habitual "sentido social" y aún porque una de sus fuentes de financiamiento son los grandes estudios que -probablemente- alivian así cierta discrepancia entre palabras y acciones. Tigerman trabaja para el Tercer Mundo, uno que existe como todos sabemos en las grandes ciudades de EE UU (y de muchos otros lados). Como pasa en estos casos, la razonabilidad y economía de sus soluciones, el cuidado por la ambientación que no debe herir a las personas traumatizadas por la exclusión social y la violencia, queda como un fondo formalmente "poco interesante" ante los deslumbrantes "renderings" de otros. Tigerman juega un rol incómodo, el de la consciencia de la "profesión de servicio" que alguna vez nos declaramos ser.pasó por la bienal como un personaje atípico, con un mensaje inesperado. No supimos qué hacer con él.

CONTRASTES

Emili Donato describe con voz grave un cementerio que tiene en pantalla. En el otro extremo del teatro, tirada sobre unos baúles en que los técnicos traen los equipos de sonido, Zaha Hadid mira su video para seleccionar las imágenes que exhibirá más tarde. Da indicaciones que luego resultarán no ser las buenas. En el video bailan alegres figuras de colores que constituyen y deconstituyen inmediatamente espacios asombrosos. En la pantalla del escenario siguen las figuras simétricas, blancas y negras, de la arquitectura para la muerte.

BAUDRILLLARD ABRE LA BIENAL

Se acostumbra en congresos, no en Bienales de Buenos Aires, tener un orador que haga un "keynote address". Se trata de un discurso organizado que plantea el tema del congreso o uno de los temas centrales del mismo. Baudrillard tuvo la intención de proponer un "keynote adress". Llamado "¿Verdad o Radicalidad en Arquitectura?" planteó en una exposición relativamente breve el tema de la realidad virtual , pero lejos estaba de plantear solamente eso, su aparente especialidad. Abordó el rol del arquitecto, nada menos:

"Será que el arquitecto no está en la realidad, sino en la ficción de una sociedad, en la ilusión anticipadora? O bien el arquitecto traduce simplemente lo que ya existe?" Describe luego cómo el trabajo del arquitecto no es ni libre ni puramente personal como el de otros artistas.Si en esto se encuentra un espacio para la libertad..." el problema es articular cada proyecto a un concepto o una idea previa, que va a definir un lugar que no se conoce.Se está en el dominio de la invención, en el dominio del no-saber, en el dominio del riesgo, y este lugar puede finalmente devenir el lugar de un cierto secreto, cosas que no se domina, del orden de lo fatal o de lo voluntariamente incontrolado. Allí comienza la ilusión abierta, la ilusión de un espacio que no sería solamente visible, sino la prolongación mental de aquello que vemos. La hipótesis de base será que la arquitectura no es aquello que llena un espacio, sino algo que genera espacio." Describe ciertas arquitecturas actuales, en uso; luego insiste sobre el rol de la arquitectura: "A esto se opone una arquitectura capaz de crear a la vez el lugar y el no-lugar, y de conservar los prestigios de la transparencia sin ejercer su dictadura. Resultan así objetos no identificados ni identificables que son un desafío al orden circunstante; objetos que están en relación dual, eventualmente conflictiva, con el orden real. En este sentido es que se puede hablar no de su verdad, sino de su radicalidad. Si este duelo no tiene lugar, si la arquitectura tiene que ser simplemente la transcripción funcional y programática de las restricciones del orden social y urbano, entonces ya no existe en cuanto tal".

No ha de extrañar que esta profundidad metafísica no haya sido continuada por quienes le siguieron en el estrado; pero el discurso de Baudrillard tuvo el mérito de hacer que algunas de las otras conferencias parecieran por momentos ilustraciones de su discurso.

KRIER POR DOS

Esta Bienal fue para grandes, más que para los jóvenes, me parece. A la natural desilusión por no haber tenido a su proveedor de modelos, Richard Meier, ni a los esquivos Peter Eisenman y Eric Owen Moss, se agrega una sólida presencia de señores serios; hace un par de años concurrió por primera vez León Krier, un tanto a la defensiva por su presencia insólita entre tanta avantgarde. Ahora tuvimos a los dos hermanos, León reiterando muy perfeccionado su argumento en favor de la arquitectura tradicional, Rob exhibiendo sus propios nuevos proyectos urbanos. Pero no fueron los únicos. Hay trazas de un robusto conservadorismo en Kleihues y en Kucker, entre otros; las figuras que hacen de vanguardia están sufriendo el desgaste del dejà vu : Wolf Prix atrae, pero su hinchada no puede menos que advertir que es ahora un arquitecto establecido, y las obras que muestra hechas ya las vieron en proyecto (esto es llamado el Síndrome Viñoly-Pelli-Kikutake). Nada más injusto que esto, ciertamente: los edificios tardan en hacerse, y el edificio en construcción es otra cosa que el proyecto. Pero los estudiantes en general saben de proyectos, y se aburren con los slides de un auténtico Zaha Hadid en construcción (era nada más que eso?) no saben que el avance de la construcción va cancelando las incertidumbres que el proyecto dejaba abiertas en las deliciosas ambigüedades de su representación. El mismo Pelli decide disculparse por mostrarnos de nuevo su edificio más alto del mundo y promete, ahora que está terminado, no mostrarlo más.

LA VANGUARDIA NO SE RINDE

Todavía tenemos expositores que descuidadamente pueden llamarse deconstructivistas, que tienden a mezclarse con los "minimalistas". (cuando consiguen obras grandes se vuelven high-tech, por causa de los ingenieros que tienen que darles una mano para materializar aquello) Seguramente el más festejado resultó el polígloto Maximiliano Fuksas, originariamente italiano, que trabaja en Francia " a la que le debe todo" y decide hablar a ratos en inglés"porque todo el mundo sabe". Pasa de un idioma a otro - y sus obras de un país a otro- sin previo aviso, despertando a los traductores en ese final de tarde que ya nos hacía añorar la gimnasia forzada con Peter Cook. Fuksas es un interesante arquitecto, y sus

reinterpretaciones de los temas de nuestro tiempo como el "shopping" merecen estudio; pero como otros representantes de esa corriente ya añeja, parece demasiado excitado por sus propias invenciones: lo mismo pasa con Peter Pran de EEUU, Ricciotti de Marsella, entre otros.

LA CIUDAD

Me parecen sintomáticas de este inexorable pasaje del tiempo la intervención de Joseph Rykwert, que elige hablar de la ciudad moderna y sus problemas, en lugar de mostrarnos su trabajo de investigador histórico; no del todo comprendido, su discurso es otro "keynote address", que lleva a pensar que el tema no elegido de esta Bienal es la ciudad.

Eso estaría asegurado por la presencia de los Krier, pero también Kleihues elige hablar de la Friedrichstrasse antes que de sus propias obras. Desde diferentes ángulos, es de la ciudad que hablan Hertzberger, Ram Karmi ( autor del Parlamento de Jerusalén), Sarfati, Solsona, Aslan, Berardo Dujovne...por nombrar algunos. Sin contar la amenazante presencia de la metrópolis de los contrastes sociales en el relato de Tigerman, y su reverso, el optimismo irrefrenable ( como su discurso) de Jaime Lerner, tantas veces alcalde de Curitiba.

LAS COINCIDENCIAS URBANISTICAS

En su propia exposición, una de esas tardes perdidas en que mucha gente se va a tomar un café, Francis Strauven muestra su calidad de crítico: exhibe obras de arquitectura moderna belga desde los años 20, contemporáneas de las mucho más conocidas de Holanda. La comparación con Holanda se extiende a lo urbano; en esto, no sólo Holanda tiene mejor prensa: se la merece. Strauven muestra unas extraordinarias fotos aéreas en que se ve la frontera entre los dos países; no es punto raya punto raya, pero como si fuera: la división de la tierra es racional en Holanda, caótica en Bélgica, y la construcción está dispersa por todo el territorio belga, convertido en un inmenso suburbio de densidad variable. Claro que Bélgica es un paraíso de la libre empresa, prácticamente no contaminado por el Planeamiento; y Holanda, lo contrario. Muestra unos suburbios con casas de techos inclinados, todas de diferente "estilo", en lotes angostitos, la de pizarra entre dos de tejas, etc. Más tarde intento informarle de la existencia de lugares parecidos a éstos en la Argentina, pero no sé si me cree; le ha gustado demasiado el Buenos Aires central y probablemente si viera Haedo se creería de regreso en los suburbios de Ghent.

Curiosamente, Strauven tiene la esperanza de que el otrora festejado edificio sin unidad de Lucien Kroll para los estudiantes de la Universidad de Lovaina sea un comentario de este caos urbano.

REUNIONES MATUTINAS :LOS CRITICOS

Manuel Cuadra elabora accidentadamente- un proyector se le niega, como dicen en el campo- sobre tres épocas de la arquitectura alemana moderna. La primera es representada por el edificio de la Bauhaus y el Pabellón de Mies; la segunda es la de los proyectos de Speer. La primera es la república de Weimar; la segunda, el Tercer Reich. Igualdad en la primera, masificación en la segunda. Llega la posguerra y con ella la 3ª; los edificios son modestos como el ejemplo exhibido, el Parlamento de Bonn; tecnológicos y democráticos. Estas tres etapas abren el paso al verdadero tema de la conferencia, que son los edificios actuales: el multicine en Dresden de Coop Himmelblau, el MuseoJudío en Berlín de Liebeskind, una escuela de Günther Behnisch. El énfasis de la exposición está en las correlaciones políticas de las arquitecturas y los momentos sociales de Alemania. Seguramente el ambiente sigue cargado en ese país, porque un par de días más tarde Frei Otto dirá, de manera sorprendente, que Alemania solamente tuvo una contribución original a la Arquitectura entre 1910 y 1933; todo lo anterior, Gótico y Barroco incluido, es imitación para él; y así lo que le sigue, hasta incluso el "dekonstruktivismus" . A lo sumo, concede que algunas han sido buenas imitaciones. Ignoro si eso incluye su propia producción.

Irena Fialova , de Praga, nos describe los esfuerzos por hacer existir la crítica de arquitectura en un país desacostumbrado a todo tipo de crítica, aislado del mundo exterior.

Su instrumento es una revista. También lo es la "Arkitektur" de Estocolmo, cuyo redactor Rasmus Waern nos dice que aparece desde hace más de 90 años; y que hay una tradición de crítica en Suecia que se ocupa de cuestiones prácticas mas de lo habitual en el género. Atribuye esta orientación a la pobreza que sufrió el país hasta entrado el siglo XX, que acostumbró a los arquitectos a ocuparse de hacer lo posible con medios escasos.

Para mi exposición elegí plantear una cuestión que confunde, a mi juicio, la crítica, y que no está muy alejada de las declaraciones de Waern.

Creo que al comenzar el siglo XIX los arquitectos se encontraron con que sus comitentes habituales - la nobleza y el clero - estaban amenazados de extinción. Eso les llevó, entre otras cosas, a declarar el funcionalismo, como luego se llamaría, como ideología de la arquitectura"buena"; pero además, perdidos los templos y palacios, reclamaron para la profesión el derecho a hacer todas las edificaciones, en especial las que surgían como nuevos programas, y cada vez más, la casa del hombre común, un tema extra-arquitectónico desde siempre.

La crítica- y este es mi problema- no estudia esta dualidad entre las arquitecturas "de propuesta" y las "cotidianas". Desdeña estas últimas como "no-arquitectónicas" a pesar de que forman la mayor parte del entorno construido. Esta decisión es tácita, no explícita; eso es lo que confunde. La "utilidad" de los edificios, declaradamente el valor máximo de la arquitectura moderna, queda al margen de la crítica, que se centra en las producciones de "vanguardia", o sea, las que ofrecen novedad lingüística. Dejar de lado otros aspectos es indirectamente marginar la ciudad como tema de la crítica. Confirmando esto, en su comentario a mi disertación Rykwert asimiló al arquitecto con el poeta, cuya función, según Mallarmé, es "purificar el lenguaje de la tribu".

En la segunda sesión ,Ana Luiza Nobre expone sobre dos museos de arte moderno; el primero es el MAC en Niteroi, de Oscar Niemeyer; el segundo, el Kiasma de Steven Holl, en Finlandia. Esta disertación hace que la mesa se oriente definitivamente hacia el tema de los museos, esos palacios de los príncipes de finales del Siglo XX.

Ana Luiza tiene siempre un argumento interesante o provocativo, pero no obtiene especial resonancia; eso se verá en la mesa de las Revistas, el martes 24, cuando intente distinguir entre las comerciales-que en esta mesa se llman púdicamente "profesionales"- las universitarias y las institucionales ( como las de asociaciones de arquitectos) La mesa de revistas será coordinada por Papadakis y este invitará a una votación final al público sobre cómo prefiere las revistas: si con más fotos o con más Teoría. Explicablemente, el resultado es un empate.

Volviendo a los Museos, que evidentemente constituyen un rubro favorito de este fin de siglo, la valoración positiva que hace Nobre del edificio de Niemeyer será cuestionada por Francis Strauven (que no ha visto ninguno de los dos museos, pero considera propio de su rol como crítico contarnos su reacción a las imágenes que se vieron en pantalla) Se pregunta las cosas obvias: ¿dónde van los cuadros? ¿y toda esa luz? Ana Luiza había jugado con el rol de ese museo casi sin colección como activador de Niteroi, en evidente paralelo con el Guggenheim bilbaíno de Gehry. Quizá en la traducción se perdieron las sutilezas, pero Strauven insiste en su visión; le resulta posible criticar a Niemeyer. Algo no muy permitido en nuestro continente. Strauven no sabe esto, porque es belga y viene por primera vez a Sudamérica.

LAS REVISTAS

Interesante sesión, en la que se declaran antigüedades y características de las revistas; desde la centenaria Architectural Review representada por Catherine Slessor, hasta publicaciones universitarias de infrecuente aparición. Preside Andreas Papadakis, creador en su tiempo de "Architectural Design" de los años 70 y 80. Su presidencia es benévola; logra superar una abundancia de candidatos a disertantes y una escasez de público. Los disertantes se siguen unos a otros declarando la circulación de sus publicaciones, incentivados por la fantástica tirada de "Interni" ( Gilda Bojardi,de Milán). Esto desplaza a la línea editorial que logran exponer Martha Magis (Summa+) y Markus Fields (Blueprint). Se da el caso en que la revista es polémica o desconocida, algo que debilita la participación del público. Hay una provocativa intervención de Daniel Casoy respondida por Slessor que recordando en primer término que "Architectural Review" empezó hace tanto tiempo que no llevaba fotografías; como Casoy reclamaba en nombre de los fotógrafos, Slessor que le dijo que ya eran bastante caras las revistas así como son por culpa de lo que cobran los fotografos, y que se prepare para tener menos trabajo. Luis Grossman, afortunadamente, logró actuar de conciliador desde el público. Fue la voz de la razón: advirtió que ninguna revista puede tenerlo todo. Tampoco puede tenerlo, agregaría, una Bienal de Arquitectura: ni siquiera la de Buenos Aires.