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LUGARES PARA TIEMPOS MÁS LIBRES
por Pablo Güiraldes

Los lugares de veraneo o de vacación encarnan un dilema cada vez más tenso. La tensión entre libertad para divertirse
o descansar, y la necesidad de pautar el tiempo y las actividades para garantizar esta diversión conviven sin solución en los nuevos lugares que estamos construyendo.
“El término dream home (casa de ensueño) se ha transformado casi en cliché. El concepto de comunidad ideal, sin embargo, es totalmente ignorado. Nos obsesionamos en decidir si la casa será moderna o tradicional, cuántos baños tendrá, o donde se ubicará el plasma. Mientras tanto, muy poca reflexión se le dedica a la comunidad. Los inmobiliarios nos dicen que hay tres cosas para buscar al elegir la casa: ubicación, ubicación, ubicación. Las casas siempre se pueden reformar o agrandar, pero los atributos de la comunidad alrededor de la casa están en su mayoría más allá del control individual. Por lo tanto, tenemos que pensar en el contexto más amplio de la comunidad antes de pensar en cualquier casa en particular dentro de ella… La tradición histórica de
la comunidad ideal es que es planeada, el resultado de la visión de alguien y no el producto de la evolución natural de patrones acumulativos de asentamiento” Richard Sexton [1]
Avanzamos en dos direcciones opuestas. Por un lado la
búsqueda de tiempo libre es cada vez más fuerte. Sentimos que tenemos el derecho de hacer lo que queramos con este tiempo que nos cuesta tanto separar y aislar. Por otro, la oferta de tiempo libre se estructura y tipifica en productos cada vez más similares; nos sentimos obligados a consumir ciertos formatos de diversión que ya vienen prefigurados. En ellos somos libres para hacer una creciente cantidad de actividades tan pautadas, que terminan transformándose en tareas y nos atan. Aparecen canchas, horarios, equipos, instructores y reglas para todo.
Los tradicionales grupos familiares, del abuelo a la nieta pasando las horas en actividades sin mucha pauta, se reemplazan por grupos homogéneos de edad y sexo concurriendo a lugares muy definidos a hacer cosas muy precisas. Falta la libertad de la feliz incertidumbre, de la mezcla, del hallazgo inesperado, de la presencia de extraños distintos a nosotros. Del aburrimiento. Personalmente creo que estos lugares que estamos creando están aniquilando la otra libertad: la del encuentro fortuito, las mezclas, las agradables situaciones inesperadas.
También estamos perdiendo el aprecio por los lugares donde
nos solíamos juntar. La calle, la plaza. Los espacios públicos
se reemplazan por amplios espacios que siempre son verdes,
pero no siempre nos juntan. No sabemos ¿o no queremos?
construir nuevos lugares de encuentro. “Una caracteristica clave de la interaccion social, elucidada originalmente por Jane Jacobs ayuda a clarificar hasta que punto el entorno construido puede influir la interaccion social. La gente
interactua a dos niveles, uno casual o informal, y otro íntimo.
La interaccion casual es la que usted tendria con el propietario de la tienda de la esquina, un vecino, o el cartero. Se pueden conocer entre ustedes por años, pero no pensar nunca en comer juntos. Nadie se siente menospreciado porque su interaccion siempre fue informal.” Richard Sexton [2] ¿Y la naturaleza? Junto con la idea de tener tiempo libre y de actividades recreativas, la búsqueda de proximidad con la naturaleza es el componente más fuerte de la mayoría de estos desarrollos. Pero las más de las veces, la naturaleza que forma parte de estos sitios es tan artificial como las botellas de bebidas energizantes que bebemos durante nuestros pautados ejercicios. Está domada, fertilizada, exterminada –la indeseable–, sembrada, y últimamente más que nunca, alambrada. Atrás quedaron los médanos desiertos, los alrededores semirrurales de los pueblos serranos, los caminos de campo con su promesa de trayecto de final incierto. La sombra del árbol al costado del estanque, con la promesa de no hacer nada. Las caminatas sin rumbo, los picnics en lugares cualesquiera.
Pocas veces en estos lugares nos encontramos con la naturaleza –y la noción de tiempo que ella encarna– tal como es. Es cierto que la creciente conciencia ecológica y la búsqueda de mayor autenticidad de la experiencia han atenuado esta tendencia en los últimos tiempos. Pero aún estamos indecisos. Vamos a estos lugares –los de última generación, ahora más naturales y preservados– con más equipo, con vehículos más potentes y pesados, consumiendo más recursos y contaminando más que nunca. Pocos se acercan a la naturaleza tan sólo a mirarla, escucharla, olerla, quizás, por que no, a padecerla. Los tiempos de la
naturaleza también necesitan ser atendidos y entendidos, hoy más que nunca ante la inminencia de que padezcamos las consecuencias de no haberlos considerado. “La naturaleza esta intentando con mucha fuerza que tengamos éxito, pero la naturaleza no depende de nosotros. Nosotros no somos el único experimento”, dice Buckminster Fuller. Los proyectos que se presentan en este artículo intentan encarnar otras visiones de desarrollo para el tiempo libre. Tienen en común una esperanza de poder ser disfrutados por muchos, una confianza en el valor de producir experiencias menos pautadas, una vocación de transformarse en lugares con esencia. Son proyectos que intentan producir una totalidad
que supere la suma de las partes. Las calles estructuran la
circulación al mismo tiempo que configuran paisajes con identidad. El sistema de circulación es más abierto, y uno puede recorrerlo en varios sentidos y disfrutar los recorridos como paisaje en si mismo, sin temor de terminar siempre en el mismo lugar. Los espacios libres no son solo “vistas” o “reservas verdes”, sino que se desarrollan en secuencias y escalas desde pequeñas plazoletas hasta reservas

regionales, y los pueden recorrer tanto sus propietarios como los eventuales visitantes. Los equipamientos deportivos –si los hay– refuerzan el espíritu del emprendimiento pero no son la única garantía de valor final, sino un componente más del programa. Cada sector tiene identidad por sí mismo, y ésta se define en relación con la topografía. El paisaje existente, que no es genérico sino especifico, un lugar que existía antes de que el desarrollo se realizara, y seguirá existiendo. Los edificios, no importa de qué escala y función, no pretenden ser monumentos
a un estilo exclusivo de vida ni ocasiones para el lucimiento de un arquitecto o del eventual dueño, sino que aceptan ser parte
de un conjunto mayor: una calle, un espacio urbano, un simple
grupo de casas. Se proponen usos complementarios a la vivienda
y la recreación, pero no se los zonifica completamente por separado, sino que se busca integrarlos a la vida de los habitantes, y ubicarlos de modo que no haya que usar el auto
para cualquier compra mínima. En un extremo, Monte Hermoso del Este es una verdadera extensión de la ciudad de Monte Hermoso, y acepta su condición de lugar urbano, continuando los patrones de crecimiento de la ciudad con una vocación de mayor respeto al paisaje y de representar nuevos estilos de vida. A diferencia de otros emprendimientos recientes, acepta las reglas de juego de un lugar de veraneo donde las ceremonias sociales son tan importantes como el contacto con el sol, la arena y la sal y otras actividades al aire libre.
En el otro extremo, los Huemules es un verdadero experimento:
la fundación de una pequeña comunidad que se establece para disfrutar y custodiar simultáneamente un gran santuario natural que sus dueños consideran debe ser conservado para las generaciones. La Naturaleza reina aquí, indiscutida.


LOS HUEMULES

La frontera salvaje de la Patagonia sur se retira día a día, empujada por nuevas oleadas de turistas que son volcados en números crecientes sobre sus hitos más característicos. Glaciares, lagos, montañas, bosques, flora y fauna autóctonas,
todos ellos son magníficos en la soledad, pero frágiles ante las multitudes y el abuso. En el afán por estar cerca de estos fenómenos únicos en el mundo, terminamos alejándolos, destruyéndolos en su esencia. Esta claro que no podemos al mismo tiempo respetar la naturaleza y abusar de ella a nuestro albedrío. Tampoco podremos entonces desarrollar muchas de las actividades más comunes en estos días, las que muchas veces terminan agotando el recurso que nos permite realizarlas y otras veces comprometen la supervivencia de fauna y flora en su derredor. No se puede preservar especies recorriendo un bosque
primigenio en un cuatriciclo. La manera de acercarse a un lugar
así es con el máximo respeto por su delicado equilibrio, que está
hecho de numerosos mecanismos de adaptación, de relaciones precisas entre clima, vegetación, fauna, cursos de agua, topografía. Mecanismos tan preciosos como fáciles de romper
de modo irreversible. Si realmente valoramos esto, hay que aceptar ciertas reglas. Mas aun, nuestro goce del tiempo en estos lugares debe consistir en disfrutar serenamente de todo esto: a veces la contemplación, otras el silencio, tantas otras la
inhóspita brutalidad de su clima y su topografía. Esto, paradójicamente, es liberador. Cuando uno va a un lugar
con menos expectativas, el lugar entrega más de sí. En caso de que necesitáramos desarrollar una parte de esta naturaleza que nos es dada en custodia a fin de garantizar que el resto pueda ser conservado, debemos hacerlo con el menor impacto posible.
Estas premisas de respeto y adaptación son el núcleo de la visión que llevó a fundar Cielos Patagónicos hace casi diez años.
La sociedad, formada por un grupo de amigos con una visión en
común, adquirió distintas propiedades en la provincia de Santa
Cruz con la idea de generar lugares y experiencias genuinamente
patagónicos: la inmensidad del cambiante paisaje, sus variados
colores y texturas, el clima extremo, la distancia sin horizonte, sus valores a preservar. Como son la soledad y la solidaridad, extraños aliados que conviven en las estancias y los parajes patagónicos. Territorio grandioso, vacío, sufrido y optimista, como una contracara de la experiencia diaria de muchedumbres
sin reserva anímica. Vivir y sobrevivir en el sur Patagónico son casi sinónimos. Aun los que llegan a este lugar con más recursos
y equipos, saben que las máquinas se rompen, los hombres y los animales se cansan, el clima agota al más resistente. Por esto, adaptarse es más sabio que imponerse. Ayudarse es más efectivo que intentarlo solo. El proyecto de Los Huemules encarna ese tipo de aspiraciones respecto a nuestra relación
con la naturaleza y nuestro uso del tiempo libre. Los propietarios se transforman así en custodios del bien común. El negocio inmobiliario pone en valor los recursos naturales que deberían haber estado custodiados. Las áreas designadas para parcelas se ubican en las zonas del campo que han recibido el mayor impacto humano. Las intervenciones permitidas se han reducido al mínimo. No hay cercos, jardines, césped cortado o parques con especies exóticas. Formar parte de la comunidad de los Huemules exige una profunda adaptación. Se trata no solo de aceptar reglas de convivencia o reglamentos de construcción, sino también de colaborar para garantizar que el espíritu del emprendimiento se perciba como un valor agregado y no como una limitante.

NOTAS
[1] y [2] Richard Sexton, Introducción a Parallel Utopias,
The Quest for Community: Sea Ranch and Seaside


Se trata de un proyecto donde el interés y la convicción demostrados por el cliente (Cielos Patagónicos S.A.) en relación a la preservación del medio natural merecen un párrafo especial. Desde el inicio existió la premisa de realizar un desarrollo inmobiliario donde la conservación constituyera el eje de todas las acciones a realizar. El cliente contaba con un relevamiento ecológico básico a partir del cual se había identificado un área plana, apta para realizar el desarrollo del lote. Se trabajo con un equipo interdisciplinario (biólogos, arquitecto, ing. agrónomo, ing. foresta e ing. vial) en el reconocimiento de las singularidades de cada sector a intervenir, con quienes
se establecieron varias premisas que sirvieron de base para dar forma al plano del desarrollo: un diseño orgánico que se va adaptando a la topografía del terreno y su vegetación. Las premisas contemplaban la protección y conservación biológica de cursos de agua, para lo cual se dejo una franja de 30 mts desde la costa del río y los fondos de lotes; minimizar la tala de ejemplares arbóreos para la apertura de caminos y utilizar las huellas existentes, e individualizar las abras
naturales para la elección de las áreas de antenimiento y área de administración. Se trata de un emprendimiento privado de uso público. Se intervinieron únicamente 253 has para el área del Casco y el resto del campo constituye una reserva natural protegida donde se pueden realizar actividades turísticas (caminatas, avistaje de aves, cabalgatas). Existe un
único acceso al emprendimiento (libre y gratuito), el primer edificio que se ve luego de acceder al campo es el Centro de Visitantes. El tamaño de las parcelas oscila entre 7.500 y 10.000 m2. Están dispuestas de manera que cada parcela cuenta únicamente con dos vecinos laterales, los frentes dan hacia la calle y los fondos de terreno hacia áreas comunes. Al no existir cercos divisorios entre parcelas, se puede interpretar al Casco Urbano como un conjunto de viviendas dispuestas libremente en el bosque. Existe un único lote para la construcción de un hotel de categoría. Se creo un Reglamento de Construcción que garantiza la uniformidad del conjunto, sin restringir la necesaria individualidad. Se reglamento el uso de los materiales
(con preferencia por los materiales naturales del lugar: piedra y madera), la morfología de las construcciones, la pendiente de los techos y su color (negro o gris oscuro). El área de implantación de la vivienda dentro del lote es distinta para cada parcela en relación a las abras naturales existentes o el tratamiento preferencial de las especies arbóreas. Todos los lotes cuentan con servicios de agua corriente y energía eléctrica (generada en el campo a través de una turbina hidroeléctrica y generadores diesel). El tendido vial se diseño con calles sinuosas que terminan en un “cul de sac” o rotonda, dando como resultado un trazado no interconectado que desincentiva el transito vehicular continuo. Quedan a cargo de cada propietario las instalaciones cloacales con tratamiento de efluentes con sistema de cámara séptica y lecho nitrificante, y el abastecimiento de gas envasado con zeppelines. El emprendimiento cuenta con un sistema de gestión de residuos propio. El equipamiento urbano (luminarias, pilares, carteles de señalización, centros de transformación) fueron diseñados especialmente para mantener la uniformidad del conjunto de estos elementos. Se puso especial cuidado en no generar contaminación lumínica. De la memoria de los autores

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

DOLORES AFTALIÓN, ARQ.
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ESTANCIA LOS HUEMULES
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PROYECTO URBANISTICO: Dolores Aftalión, arq.
PROYECTO AMBIENTAL: Alejandro Serret, ing.
PROYECTO TURISTICO: Paul Cottescu y Alberto del Castillo
PROYECTOS DE INFRAESTRUCTURA: Proyecto Eléctrico Ing. Jose Sainz Trapaga
PROYECTO AGUAS: Jose Sainz Trapaga, ing.
PROYECTO VIAL: Augusto Zaccheo, ing.
EMPRESA CONSTRUCTORA: Carreras S.R.L
COORDINACIÓN - DIRECCION DE OBRA: Mariano Cabrera Marenco / Federico Reese
SUPERFICIE TOTAL: 5.760 has
SUPERFICIE DESARROLLADA: 253 has (5% de la superficie total del campo), 92 lotes residenciales de aprox. 1 ha de superficie, 1 lote para hotel de 5 has
UBICACIÓN: a 17 km de El Chalten sobre RP 23 (camino
a Lago del Desierto), Santa Cruz, Argentina
AÑO: 2004

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 

 



Minero, leñador, cazador, pastor,
campesino, pescador. Ilustración
de Hendrick Willem Van Loon para
“El Plan de civilización del valle”
de Sir Patrick Geddes. En Revista
Survey, Nueva York, junio 1925.
1. la casa aislada, granja; 2. el
pueblo; 3. ciudades de varios
tipos (industrial, administrativa,
especial); 4. urbe (multifuncional). Ilustración del Manifiesto de Doorn. Team X, Holanda, 1954.

1. Casco nuevo, 1998-1999 (pág.
148)
2. Brown’s Brown houses, 1999-2003
(pág. 138)
3. Oficinas TP, 2000
4. Casa de los tamices, 2000-2003
(pág. 144)
5. Consultorios y casa de renta, 2000
6. Sistema híbrido para casas
económicas, 2001-2002 (pág. 149)
7. Interiores y jardín BBH1,
2003/2004 (pág. 140)
8. Casas L, 2004-2005 (pág. 142)
9. Cuatro casas con patio al frente,
2006-2007 (En Construcción)
10. Cinco casas en bloque, 2007
(En Construcción)
11. Oficinas IP, 2007
(En Construcción)