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| CUESTIÓN
DE ESCALA SOBRE LA ARQUITECTURA DE PANCHO CADAU EN CAMPANA por Ricardo Flores | |
| Mirando otra vez las fotos de las casas de Pancho Cadau en Campana, todas ellas tienen una característica común: el encuadre, el punto de vista desde donde están sacadas las fotos, siempre intentan retratar unos volúmenes contra el cielo. Son cajas, volúmenes vacíos que se recortan contra el cielo azul, cuyas paredes pueden ser de madera o de ladrillo. En el caso del ladrillo, los lados de esos volúmenes forman una masa o una caja perforada, por donde el aire puede pasar a través. Pero lo más sorprendente es la capacidad de estas piezas, de gran tamaño, de elevarse por encima del nivel de calle, haciendo que la casa crezca de escala hacia el cielo, que es quien las puede contener. Efectivamente, el cambio de escala es hacia arriba, quizás entendiendo la amplitud del horizonte en el cual se ubican, enorme, lleno de cielo y de eucaliptos... Cuando tuvimos el gusto de visitar estas obras personalmente, acompañados por Roberto Lombardi y por Pancho mismo, siempre al llegar a cada una de las obras tenías la sensación de que ese edificio se estaba refiriendo a algo más: además de resolver cada programa doméstico específico, parecía estar hablando de otras cosas, del lugar en que había crecido el propio autor: una ciudad mediana de la Provincia de Buenos Aires. Campana en particular, ubicada a orillas del Paraná y por su condición de Puerto Fluvial, tiene una tradición de grandes almacenes y astilleros ligados a esa condición de la ciudad. Esas naves industriales enormes están construidas muchas de ellas con estructura de cerchas de hierro, rematadas con paredes de ladrillo que se levantan para dejar el nivel del suelo libre para su uso al servicio del puerto. Las siluetas son las de cubiertas a dos aguas -o fragmentos de estas-, repetidas infinitas veces, haciendo este perfil aún más atractivo en la serialidad. Así que esta ciudad tiene larga tradición en este tipo de edificaciones, en arquitectura de ladrillo en función de usos y dimensiones industriales. Todos estos edificios nos enseñó Pancho en la visita en Campana. Luego continuamos la visita con él y seguíamos mirando sus casas, pero ya no podíamos despegarlas de la imagen de esos viejos almacenes gigantescos que acabábamos de ver, rodeados de árboles también enormes de la ribera del Paraná, impregnando el carácter de la ciudad. Pero cada vez volvíamos a sorprendernos con el tamaño de sus edificaciones | que
parecían querer atrapar un gran volumen de cielo para el interior de la
casa, en un esfuerzo por regalarle al interior un pedazo de ese extensísimo
horizonte exterior: la casa comienza a ras de suelo con unas habitaciones que
desaparecen, se agazapan y ayudan a saltar, creciendo en muros incontrolados hacia
arriba, que a su vez se extienden en lucernarios y cubiertas inacabadas. Es un salto desde ese interior doméstico tan controlado a los patios contra el cielo, habitaciones a cielo abierto. Lo más atractivo de todo esto es la medida de este cambio de escala, la proporción de esos enormes planos de ladrillo que se suman a otros y a otros más por detrás, y que van tomando un tamaño de ciudad, de fragmento de ciudad. Pasa de la dimensión doméstica de casa aislada, a conformar un conjunto mayor, de escala urbana. Ahora parecen no unas casitas sino un conjunto de industrias con dimensión suficiente para poder ser vistas a la distancia. Nos gusta mucho esta actitud de dibujar una cosa pensando en otra, casi como para distraerte, saliéndote mentalmente de ese terreno específico, y trayendo algo que te gusta de la ciudad a este lugar: a ver si soy capaz de meter un pedazo de aquello que me gusta tanto adentro de este proyecto que tengo ahora entre manos... Es como proyectar de memoria, es decir, con la memoria de otras cosas, dando saltos de lugar a lugar. Dibujo la casa pero estoy pensando en otra cosa... Así, fragmentos de un edificio enorme se meten en otro mucho menor, haciendo que al mirarlos algo extraño parezca que no encaje. Lo que quizás haga la obra de Pancho más atractiva es esa sensación o ganas de que lo que estás viendo te hubiera gustado haberlo hecho a ti. Los ojos se mueven rápido de un lado a otro, entre fascinados y desorientados, desde la planta baja a los volúmenes de las plantas altas, intentando entender qué pasó.¿Era un edificio menor al que se le encajó una casa nueva, mucho más grande, por encima? Al final, esos planos enormes volando por los aires forman un nuevo conjunto, un grupo de plegados que se recortan contra el cielo, en situación de final inacabado, desflecado, que espera ser continuado alguna vez. Ricardo Flores es argentino, arquitecto (UBA), reside en Barcelona y desarrolla su práctica profesional junto a Eva Prats. |
![]() Browns brown houses, en construcción. Fábrica en Campana. Eva Prats y Ricardo Flores en las Casas L. Pancho Cadau, Eva Prats y Ricardo Flores en la Casa de los Tamices. | ![]() |